¿Por qué postergamos?

¿Por qué postergamos?

Por Jorge Zamora

Uno de los principales problemas de la productividad gerencial es la postergación de las cosas urgentes. También se le llama “procrastinar”. Lejos de ser una enfermedad, es una condición que nos detiene de avanzar: dejamos de enfocarnos en lo esencial.

Dejamos de cumplir asuntos importantes como :

  • Llamar al cliente con el que debemos avanzar.
  • Despedir al miembro del equipo que no se alinea con los intereses de la empresa.
  • Comenzar el proyecto que puede cambiar el curso de nuestro negocio, etc.

Nos auto-saboteamos

Lo que hacemos es auto-sabotearnos cuando dilatamos las decisiones que llevarán nuestro negocio al próximo nivel.

Cuando nos enfrentamos a cada decisión importante, un área de nuestra mente comienza a hacer un lento y más o menos sutil trabajo de saboteo: conscientemente dilatamos la decisión y nos desconcentramos en mil asuntos irrelevantes.

Una de las principales maniobras de auto-saboteo: el perfeccionismo

La maniobra de auto-saboteo más utilizada y más fácil de detectar es el perfeccionismo. Cuando nuestro lado perfeccionista domina la acción diaria, demoramos las decisiones clave: nos sumergimos en tareas menores, minucia que impide el avance.

El perfeccionismo es la actividad de auto-saboteo por excelencia. El perfeccionismo nos concentra de manera desproporcionada en los detalles y frena el avance de los proyectos y de las mejores decisiones.

Hay personas que pasaron su vida planificando, organizando y revisando cada detalle. Los grandes “logradores” de cosas nunca se detuvieron en los detalles: comprendieron que los comienzos no serán perfectos, que habrán errores pero aseguraron la puesta en marcha, lo que es esencial.

Para avanzar, asume que lo primero es ¡COMENZAR!

Como dice el General Norman Schwarzkopf:

“Un avance turbulento es muchísimo mejor que un estancamiento pacífico”.

¿Por qué nos auto-saboteamos?

El cerebro se protege de lo que espera que será un mal resultado. Hay investigadores que indican que esta reacción de protección frente al mal resultado proyectado radica en la amígdala, una profunda porción de nuestro cerebro.

Cuando anticipamos un mal resultado, en una negociación, en un despido, en el lanzamiento de un nuevo producto, etc. nos protegemos de ese sufrimiento postergando los avances.

Podemos presentir que la tarea:

  • Tendrá un peso abrumador.
  • O que su probabilidad de éxito es mínima.
  • O la experiencia será frustrante y dolorosa, etc.

Y por cualquiera de esas u otras razones, postergamos.

Algunas ideas para superar la postergación y conseguir avances

Una serie de consejos prácticos pueden ayudarlo a superar la postergación, pero lo primero es que tome conciencia de que su mente se mueve con un cierto nivel de independencia.

De manera inconsciente, nos enfrentamos a las presiones internas por postergar. Con eso claro, tome algunos consejos prácticos:

  • Fije las metas: qué, cuándo.
  • Planifique los tiempos: cuándo lo hará.
  • Defina los recursos: con qué lo hará.
  • Defina el proceso: cómo lo hará, el paso a paso que reducirá la meta a pequeñas piezas.
  • Comprométase con la guerra a las distracciones (deje de revisar Facebook cada 5 minutos).
  • No esperes: nunca llegará el momento ideal (el momento es ahora!)
  • Suficientemente bueno es suficiente.

¿Qué consejos darías para superar el perfeccionismo y la postergación?

 

 

 

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