Una forma de pensar que favorece las ventas

Siempre leo libros de negocios, marketing, historia y religión, pero esta vez me di una licencia, sociología: “The True Believer” (el verdadero creyente), de Eric Hoffer. Cuando me comentaron de qué se trataba, no pude evitar comprarlo (Kindle).

cambio de mentalidadCon una frialdad y objetividad que incomoda, describe el mecanismo de control de masas que tiranos de la talla de Stalin, Hitler y sus amigos han usado en la historia.

¿Qué tiene que ver el mecanismo de control de masas con las ventas de mi equipo? Te preguntarás, probablemente.

Tiene mucho que ver.

 

En Santiago, el mecanismo funciona perfectamente

Pasé hace poco por el Museo de Bellas Artes de Santiago y saqué una foto con el teléfono.
En el muro del edificio que simboliza el arte y el desarrollo de la cultura, a un joven “idealista”, haciendo pleno y canonizado uso de su libertad de expresión, rayó con spray el siguiente mensaje:

“Los grandes son grandes porque nosotros estamos de rodillas”

Lo que él dice en ese muro, el cual opera como un grito silencioso que representa a miles de ciudadanos, es fruto de una regla de manipulación sicológica que ha dado frutos jugosos desde hace más de un siglo.

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Es una serie de pasos que todos los controladores de masas han usado:

  1. Busca un grupo humano que sufra una frustración, como el desempleo, el mal trato, el endeudamiento, el abuso, etc. Necesitas a alguien que sufra.
  2. Convence a ese público que la realidad es un dato que no pueden cambiar. La realidad está construida y no puede ser modificada.
  3. Luego, será fácil persuadirlos que este sufrimiento inamovible, es consecuencia de otros. Son otros los que me generan una situación de sufrimiento: jamás será mi culpa o mi responsabilidad.
  4. Ahora muéstrales que siguiéndote tendrán un futuro mejor.

¡Chapeau! Brillante. Lo he visto en la política, una y otra vez. Control de masas en 4 pasos.

La clave, claro, está en comprender en profundidad la frustración de ese público. Lo hizo Hitler con la situación de Alemania post Primera Guerra Mundial y prometió incumplir el Tratado de Versalles y acabar con los judíos, ambos supuestos responsables de la situación del país (reitero, siempre la culpa es de otros…)

Pero hay una clave novedosa: el mejor público, el más frustrado, no es el que no tiene nada porque ese público ya renunció a la posibilidad de tener algo.

El público más frustrado es el que tiene algo… pero no lo tiene todo. ¿Suena familiar?

Vamos al grano: qué tiene que ver esto con Ud. y las ventas

Puede que hoy no se sienta ni Ud. ni el vendedor de su equipo parte de una masa controlada por un tirano, pero están recibiendo el mismo mensaje propagandístico, lo quiera o no.

Si las siguientes frases le comienzan a hacer sentido, aunque sea en un grado mínimo, reconózcalo:

  • Lucrar es malo.
  • Las personas que ganan mucho dinero son egoístas.
  • Los vendedores que venden mucho y ganan mucho son personas desconsideradas y avaras.
  • Hay que distribuir la riqueza para que todos tengamos lo mismo.
  • Es injusto que otros tengan menos que yo.
  • No me merezco tener más de lo que tengo ahora…

Ponga a prueba el éxito de la campaña anti-prosperidad y revise con su equipo qué opinan de estas ideas.

“Mentid, mentid que algo queda”, la sentencia perversa de Voltaire

Si alguna de estas frases te hace algo de sentido, es porque la maquinaria propagandística de los controladores de masas, amantes de la igualdad total, está teniendo un efecto, más o menos incipiente en su subconsciente. Y esto, créame, a todos los empresarios, gerentes y vendedores que queremos cambiar la realidad, nos afecta.
Por definición, un ejecutivo de ventas genera desigualdad: todos los negocios generan desigualdad y hacen a sus dueños y ejecutivos de venta, más ricos.

Cuando comenzamos a sentirnos culpables por tener éxito, condicionamos nuestro subconsciente a operar de la siguiente manera:
“Necesito algo de fracaso o al menos frenar el éxito. Es momento de gastar más, contratando más gente innecesaria, bajar los precios frente a presiones imaginarias, fijarme metas menos ambiciosas o sencillamente dejar de crecer”.

El primer paso: consciencia de la campaña anti-prosperidad

Lo primero para corregir un problema, es entenderlo. El primer paso para hacernos inmunes o al menos para controlar el contagio de la mentalidad anti-prosperidad, es tomar consciencia del asunto y trabajarse internamente.

¿Cómo trabajarse internamente? Puede que le parezca un poco radical, pero yo me preocupo de contrarrestar este intento de lavado de cerebro con acciones concretas (y sí, he visto resultados en mi vida):

  • Anoto todos los días 3 éxitos del día. Uso la aplicación Winstreak para Smartphone en mi teléfono, con el fin de documentar los éxitos del día. Es genial, descárguela, es gratis.
  • Leo libros de emprendimiento y de “mentalidad” positiva.
  • Escucho programas de emprendedores y de auto-ayuda.
  • Cuando un amigo o familiar comienza a ser parte de la maquinaria propagandística anti-prosperidad, arranco como si él tuviera ébola. Sencillamente lo evito (hay personas que se molestan, pero es un costo que estoy muy dispuesto a asumir).
  • Privilegio las relaciones con amigos y conocidos que emprenden o tienen una visión expansiva del futuro.

Cómo vemos la realidad nos determina a actuar en forma consecuente. Y esa visión de la realidad puede ser influenciada por los neo-tiranos de la mediocridad.

Cuide su stock de capital emocional.

De Ud. depende.

 

 

 

 

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