Por qué las técnicas de administración del tiempo no sirven de nada

Por Jorge Zamora

He intentado 2 metodologías para administrar mejor mi tiempo y nunca conseguí nada. Después de varios libros, videos y seminarios web, llegué a la solución: cómo administrar el tiempo para hacer y conseguir lo que quiero.

El “sueño del pibe” es hacer menos y conseguir más. Trabajar menos y ganar más. Tener menos empleados y producir más. Etc.

Para lograr este “sueño del pibe”, en más de una ocasión leí un libro de administración del tiempo (time management). La mayoría de estos libros asume que somos robots, pequeñas máquinas cuyo funcionamiento está subordinado a un plan. Y el plan que proponen, es un plan de administración del tiempo.

Genial, si no fuera porque no somos máquinas.  No somos robots. Pensar que alguien va a cambiar su administración del tiempo, en forma permanente, porque leyó un libro, es como pensar que un libro es suficiente para dejar de fumar.

El verdadero problema, la falta de un propósito

Todos dicen que no tienen tiempo, que están muy ocupados y que por esa razón justifican la inacción, el abandono o la decisión de descartar un proyecto. No tienen tiempo, de otra forma lo harían.

Falso.

Si a quien dice: “No tengo tiempo para hacer deporte”, un filántropo le pagara USD 100.000 por cada hora de ejercicio, ¿cuántas horas realizaría?. En ese caso, sí que tendría tiempo.

La diferencia está en la motivación: aquello que nos mueve. El propósito.

Dos tipos de propósitos: arrancar del tigre o correr hacia un escenario mejor

Cuando definimos nuestro propósito, tenemos la opción de arrancar de un problema (“ganar lo suficiente para pagar mis deudas”) o correr hacia un escenario mejor (generar riqueza para ganar libertad financiera y ayudar a las causas que quiero).

Correr del tigre es más fácil. Cuando alguien va en la selva y percibe que un tigre lo persigue, es fácil correr rápidamente en dirección contraria. El efecto motivacional de corto plazo es extraordinariamente efectivo.

El problema es que el tigre deja de perseguirnos después de un tramo y el peligro pasa. ¿Qué sucede con la motivación al cambio? ¿Qué sucedió con el propósito? Se fue junto con el tigre.

La motivación construida sobre dejar de sufrir dura lo que dura el sufrimiento.

¿Qué hacer?

El propósito que construimos sobre un futuro mejor tiene el poder de atraernos a lo superior, a un beneficio que no se extingue.

El propósito de “generar riqueza y ayudar” es lo suficientemente poderoso y atractivo para mantener a millones de emprendedores que se sacrifican diariamente, por un bien superior.

Una vez definido el propósito, podemos definir las tareas subordinadas al propósito y cómo administrarlas.

Pareciera que esto deja fuera a un montón de actividades

El poder de un propósito se entiende mejor por las cosas que dejamos de hacer y no por las que hacemos. El amor se mide por el odio a su contrario, dice Santo Tomás. Extrapolando el concepto, la calidad de un propósito se mide por su capacidad de eliminar a todo lo contrario.

El propósito es una herramienta implícita de descarte: nos da las razones para eliminar el 99,9% de:

  • Las actividades.
  • Las oportunidades.
  • Las relaciones personales que no contribuyen ni apoyan el propósito.
  • Los clientes, etc.

Con un propósito claro, fundado como piedra angular del proyecto de nuestra vida profesional y tal vez personal, es fácil administrar el tiempo.

En otras palabras, la mayoría de las personas no consigue lo que quiere porque no ha definido qué es lo que quiere. El propósito resuelve ese problema.

Construido el propósito podemos fijar con facilidad una serie de conductas y técnicas de apoyo: las técnicas de administración del tiempo tendrán todo el sentido y la efectividad que buscamos.

 

 

 

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